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¿Qué pensamos los jóvenes sobre nuestra educación?

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Compartimos un intercambio entre Gustavo y Julia, dos protagonistas de nuestra Corriente, publicado en el periódico Comuna Socialista Nº60 Gustavo : El último tiempo, con la segunda ola de contagios, los noticieros nos bombardearon con la discusión sobre la presencialidad o virtualidad de las clases. En la Ciudad, supuestamente en nombre del derecho a la educación, las escuelas siguen abiertas, pero con enorme desdén e irresponsabilidad hacia la salud de alumnas/os y docentes. El gobierno nacional solo piensa a las personas como fuente de contagio y por eso reivindica hipócritamente la virtualidad como única solución contra el virus. Desde distintas posiciones, no hacen más que reproponer una falsa dicotomía entre educación/salud. Yo me pregunto, ¿qué tiene que ver realmente toda esta puja de poder con nuestra educación? Julia : Es muy interesante esto que planteás: salirnos del enfrentamiento político y preguntarnos, en todo el caos actual, ¿cómo vivimos nuestra propia educación las y

Cine debate 27/3: The Square

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  Trailer en Youtube  

Un nuevo caso de gatillo fácil en el “gobierno de los DD.HH.” : JUSTICIA POR JOSÉ LUIS

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  En la madrugada del pasado domingo, en la localidad de San Martín, la policía volvió a mostrar el desprecio por la vida y la crueldad que la caracterizan. Cuando un grupo de vecinos quiso enfrentarse al accionar abusivo de dos efectivos que en la puerta del Hospital Belgrano estaban molestando a una persona, los últimos respondieron que allí mandaban ellos, y que si nadie se retiraba, los iban a matar a todos. Frente a esta situación José Luis González, albañil de 33 años y vecino del barrio, buscó frenar la violencia policial y, como respuesta, recibió más de tres balazos a quemarropa que le quitaron la vida. Luego su cuerpo fue arrastrado y abandonado en un pasillo del hospital; el responsable no fue detenido. Por supuesto, la maldita Bonaerense intentó “limpiar la escena” y difundió una versión de los hechos que la dejara mejor parada, pero la pronta denuncia de los vecinos puso en evidencia que se trataba de un nuevo caso de gatillo fácil. A días del 24 de marzo, este hecho vue

ESTE 24 ¡VENÍ CON LA CORRIENTE DE JÓVENES!

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 ¿Sabías qué? El 24 de marzo del 76, se instauró en Argentina una dictadura militar que reprimió, asesinó y desapareció a más de 30 mil personas. Se llamó el Plan de Reorganización Nacional, pero más que reorganizar, pretendía disciplinar a los “desviados”, es decir, a las personas solidarias que buscaban una vida mejor, inspiradas en el espíritu revolucionario de la época. Al mismo tiempo que valoramos y queremos recordar el compromiso de esas personas, hoy nos distancia la preponderancia de su aspiración a un cambio político o institucional (a través de medios democráticos o político-militares). En 1983, con la lucha de madres, abuelas y organismos de derechos humanos, y luego de la derrota en la nefasta guerra de Malvinas (que sirvió para alimentar la violencia y el nacionalismo), culminó la dictadura. A partir de este momento, todos los 24 de marzo miles de personas nos movilizamos por la memoria, verdad y justicia. Sin embargo, desde la vuelta a la democracia hasta la actualidad,

Elegir radicalizar el cuidado de la vida

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La pandemia aún no terminó y los contagios por Covid siguen en aumento. El Estado nos culpa a los jóvenes como una de las principales causas. Según políticos y periodistas, somos un factor de contagio que hay que dispersar y controlar. Nosotros estamos lejos de la hipócrita campaña de los políticos, sabemos que son ellos son los principales responsables de la situación en la que nos encontramos, y que poco les interesa nuestra salud y bienestar. Pero es cierto que tenemos que hacer cuentas con cómo nos divertimos.¿Queremos ser cuidados por el estado que encarna la violencia concentrada (como mostró con el asesinato de Facundo Castro)? ¿o entregar nuestra diversión a la voracidad de los empresarios de la noche? Los jóvenes somos parte de esta sociedad violenta y disgregada, en la que la masividad favorece el anonimato y la irresponsabilidad. Nos cuesta pensarnos por fuera de los parámetros culturales de una sociabilidad en la que predomina el amontonamiento, el extrañamiento y el ego

Chubut: junto a los que afirman “Sí a la Vida, no la mina”

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Contra el Acuerdo Porcino y los proyectos megamineros del gobierno Actualmente en Chubut se debate el Proyecto de zonificación minera impulsado por el gobierno nacional y provincial, que pretenden otorgarle derechos de explotación a las empresas en una gran parte del territorio provincial. Frente a este avance contra el medioambiente las vecinas y los vecinos se están movilizando masivamente y han obtenido una primera victoria al lograr que se postergue la discusión en la legislatura. Hay que recordar que estas reacciones sociales en defensa de la naturaleza y la vida son parte de un recorrido de luchas que se remontan al 2002 cuando, en Esquel, la gente se unió en la comisión “No a la mina” y logró la aprobación de una ley que prohíbe la minería a cielo abierto con el uso de cianuro.  Como jóvenes que reaccionamos frente al terricidio en curso pensamos que es fundamental apoyar a las comunidades locales que expresan sus exigencias de defensa de la vida, principio alrededor del cual se

Mejorar nuestra humanidad, mejorar la relación con la naturaleza

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Somos la única especie que puede pensarse a sí misma y a la naturaleza, y esto abre un mundo de posibilidades. Una de ellas es la de interpretarnos como seres egoístas que luchan por sobrevivir e imponerse a los demás y que, en esa lucha, es indispensable depredar la naturaleza buscando beneficios rápidos para unos pocos. Lamentablemente, los Estados, los medios masivos y las empresas buscan convencernos (y en parte lo han logrado) de esa interpretación. Por lo tanto, lo máximo a lo que podríamos aspirar es a no destruir el planeta tan rápido o a cuidar nuestro propio territorio nacional, exportando la degradación del ambiente a otros países. ¿Es posible pensar y, por ende, actuar de manera diferente? ¿Podemos rastrear nuestras características más empáticas, nuestros incancelables gestos solidarios e imaginarnos una relación con la naturaleza guiada por el cuidado de la vida? Nosotras y nosotros creemos que sí, o que al menos vale la pena intentarlo y queremos hacerlo juntos. El planet