Justicia por Fernando


Para humanizarnos, defender la vida es lo primero
Frenemos la violencia normalizada. 
¡Justicia por Fernando!



La marcha realizada el martes pasado en Villa Gesell, organizada por los vecinos del lugar, era una iniciativa pacífica que hablaba de "humanizar la sociedad". Frente al brutal asesinato de Fernando, perpetuado por una patota de violentos de entre 18 y 20 años el pasado fin de semana, esta exigencia la sentimos también como la nuestra. 

Queremos partir de la fuerza, del coraje y de la solidaridad que expresaron las personas comunes, como Virginia, que no dudó en acercarse para tratar de reanimarlo, como Gabriela, que pronto organizó la marcha, o como Jimena Barón que se unió a la iniciativa y canceló todos sus shows en solidaridad. También queremos aprender de la fuerza de los familiares y amigos de Fernando, que exigen justicia y nos transmiten el amor por él y los valores que tenía. Partimos de ese fuerza para interrogarnos cómo ponerle freno a la violencia normalizada y crear relaciones y ámbitos más positivos y benéficos. 

En este contexto de violencia difundida, ¿es posible empezar a vivir mejor juntos desde ahora? ¿Es posible poner siempre la vida en primer lugar y defenderla de quienes quieren atacarla? ¿Podemos aprender juntos a escucharnos más, a divertinos con criterios nuestros y no con los de quienes lucran a costas de nuestra seguridad, como los dueños de los boliches y sus patovicas? ¿Serás posible conocernos más profundamente, buscar el respeto, el diálogo atento y la reciprocidad entre jóvenes?

¿O seguiremos reproduciendo el machismo, el racismo o la xenofobia típicos de la normalidad?

Sabemos que dar respuestas a estas preguntas no es para nada sencillo, porque las lógicas patriarcales y bélicas nos atraviesan y no somos inmunes a ellas. Sabemos y hemos experimentado cómo muchas veces nos ha aislado el miedo a ser rechazados o la sensación de ser los únicos que piensan diferente. Por eso, unirnos por la defensa de la vida es fundamental. Es algo muy concreto, algo que puede hacer la diferencia. 

Pensemos en cómo podemos tratar de frenar la violencia en el día a día, siendo pacientes, buscando el respeto y el cuidado entre nosotros, rechazando cualquier expresión de prepotencia, grande o chica que sea. 

Nosotros somos jóvenes humanistas y solidarios, y queremos desafiarnos en esto: ensayarlo en nuestras vidas cotidianas, uniéndonos y comprometiéndonos cotidianamente, siendo promotores de ámbitos estables para empezar a pensar juntos estas cuestiones. 

Por todas estas razones, acompañamos el pedido de justicia de los familiares y amigos de Fernando. 

¡Comprometámonos para poder ser protagonistas de buenos valores, allí donde nos encontremos!

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