ESTE 24 ¡VENÍ CON LA CORRIENTE DE JÓVENES!

 ¿Sabías qué?

El 24 de marzo del 76, se instauró en Argentina una dictadura militar que reprimió, asesinó y desapareció a más de 30 mil personas. Se llamó el Plan de Reorganización Nacional, pero más que reorganizar, pretendía disciplinar a los “desviados”, es decir, a las personas solidarias que buscaban una vida mejor, inspiradas en el espíritu revolucionario de la época. Al mismo tiempo que valoramos y queremos recordar el compromiso de esas personas, hoy nos distancia la preponderancia de su aspiración a un cambio político o institucional (a través de medios democráticos o político-militares).

En 1983, con la lucha de madres, abuelas y organismos de derechos humanos, y luego de la derrota en la nefasta guerra de Malvinas (que sirvió para alimentar la violencia y el nacionalismo), culminó la dictadura. A partir de este momento, todos los 24 de marzo miles de personas nos movilizamos por la memoria, verdad y justicia. Sin embargo, desde la vuelta a la democracia hasta la actualidad, los derechos humanos siguen sin ser una garantía. Así lo demuestra la falta de juicio y castigo a tantos responsables del genocidio, las represiones que hay hoy en Formosa, los femicidios, el asesinato de Facundo Castro, tantos desaparecidos de los últimos años, etc. Por todo esto, este año, como siempre, tenemos motivaciones históricas, pero también muy actuales para participar del 24. Creemos que es fundamental mantener bien alta la bandera de la defensa de la vida, más aún frente a la claudicación de los organismos de derechos humanos oficialistas que no convocan a la marcha.


ESTE 24 ¡VENÍ CON LA CORRIENTE DE JÓVENES!

En esta marcha queremos expresar junto con nuestras/os amigas/os y conocidas/os lo que nos une como jóvenes humanistas: la solidaridad recíproca, el protagonismo independiente, la defensa de la vida y la libertad y la búsqueda de una mejor convivencia entre seres humanos y con la naturaleza. Queremos revalorizar el compromiso revolucionario que animaba a tantos jóvenes que se comprometieron en los 70. Nuestra mirada actual del cambio posible no se dirige, sin embargo, a las instituciones políticas sino al mundo interno de las personas, que es donde radica una posible transformación global. Por eso nos jugamos a poner en el centro la idea y la práctica de valores humanos más benéficos.

Afirmar estos valores significa también denunciar los vínculos de sangre entre dictadura y democracia que se hacen evidentes a cada paso, como con Julio López, Santiago Maldonado, Rafael Nahuel o Facundo Astudillo. También significa combatir la violencia machista (pensemos en Úrsula y los femicidios que no cesan) y el racismo que provienen desde arriba, pero que además se reproducen desde abajo.

Te invitamos a ser protagonista y promotor/a de estas ideas y a activarte para preparar juntos un sector juvenil independiente. Si querés defender la vida en solidaridad luchando contra la impunidad, ¡vení con nosotras y nosotros este 24!


DEFENDEMOS LA VIDA SIEMPRE, DE LA DICTADURA Y TAMBIÉN DE LA DEMOCRACIA.

LA SOLIDARIDAD CONVIENE A QUIEN LA DA Y A QUIEN LA RECIBE.

MEJORAR LA VIDA DEPENDE DE NOSOTROS.

PARA SER LIBRES HAY QUE SER INDEPENDIENTES.

CULTIVAR LA MEMORIA DE LA SOLIDARIDAD Y NO SOLO DE LA TRAGEDIA.

SER PROMOTORES DE UNA MEJOR CONVIVENCIA PARTIENDO DE LOS QUE NOS UNE PARA VALORAR LA DIVERSIDAD.


¿Quiénes somos?

Elegimos llamarnos “Espartaco” inspirados en el esclavo que, 2 mil años antes de la abolición formal de la esclavitud, protagonizó una rebelión por la libertad y contra la servidumbre impuesta por el imperio romano. Hoy queremos retomar estos anhelos de libertad y justicia para revolucionar la vida desafiando este contexto en el que prevalece la indiferencia. 

El dilema de ser jóvenes hoy: vivimos en un mundo difícil, signado por la decadencia y la disgregación social. Las revoluciones se ignoran y son cada vez menos un horizonte a diferencia de otras épocas, y las opciones para comprometerse son siempre más internas al sistema. Este último año de pandemia aumentó la indiferencia que ya existía, empujó a perderse más aún en las pantallas, a encerrarse en las casas. Cuando se pudo salir se lo hizo de manera irresponsable e individualista (la rebeldía juvenil muchas veces se traduce en prepotencia, irresponsabilidad o violencia). La represión y el amedrentamiento no faltaron: a los trabajadores de la salud que exigían mejores condiciones, a quienes salían a hacer las compras, a los jóvenes como Facundo Castro, etc. Pero también muchos superaron el miedo y esto los impulsó a ser protagonistas solidarios, a posicionarse en contra de la violencia patriarcal, a ser voluntarios para ayudar a quienes más lo necesitaban (como hicimos nosotros en la campaña de solidaridad antirracista) o a interrogarse sobre el terricidio en curso.

Nos proponemos cambiar junto a los demás sin esperar cambios desde arriba que nunca llegan o que empeoran la situación de las personas. Queremos salir de la indiferencia que promueve la decadencia posmoderna (falsamente alternativa al sistema), no conformarnos con lo que nos dicen que es la vida. Queremos ser buenos y solidarios en sentido amplio y duradero, defender la vida de los ataques: de las guerras, del machismo, del racismo, del terricidio, del bullying. Queremos conocernos de manera directa y rechazar la ilusión de cercanía que ofrecen las pantallas. Mejorarnos juntos y ser más íntegros, aprender a luchar y desafiarnos, a activarnos y ayudar a otros a hacerlo, a conocer las revoluciones (en especial las del 2011 en Siria y Egipto) y a ser independientes de la estafa de los políticos y la democracia.




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