LA MALDITA POLICÍA NOS SIGUE MATANDO. FRENTE AL GATILLO FÁCIL, DEFENDER LA VIDA DEPENDE DE NOSOTRAS/OS

En primer lugar, queremos expresar nuestra cercanía con los seres queridos de Lucas González, baleado por la policía en el barrio de Barracas el 17 de noviembre. Estamos a su disposición para apoyar su lucha por la justicia y contra la impunidad estatal.
Lamentablemente, se trata de un nuevo caso de gatillo fácil que recuerda a la Masacre de Pompeya por el accionar policial, pero sobre todo a un ataque más reciente, sufrido por parte de un grupo de jóvenes en San Miguel del Monte en 2019. Como ellos, que fueron baleados por la policía mientras circulaban en auto, Lucas y sus amigos estaban volviendo de jugar al fútbol cuando fueron agredidos por un grupo de policías de civil que acabaron con su vida. La brutalidad policial continuó luego, cuando pidieron ayuda a policías de uniforme que, en vez de ayudarlos, los detuvieron. Y, como si fuera una historia condenada a repetirse, los medios de (des)información difundieron las versiones mentirosas de la policía sobre los hechos, para que el circulo de la impunidad se cierre. Sin embargo, gracias a la reacción de sus amigos y familiares, así como de muchos vecinos sensibles fue posible que la verdad saliera a la luz.
No es un caso aislado ni tiene que ver con la “grieta”. Como muestran las cifras de la CORREPI, el acoso de la policía a nosotros es un denominador común de la ciudad de Buenos Aires, de la Provincia de Buenos Aires y del resto del país y es responsabilidad del Estado (también el democrático), en cuyo ADN está el racismo y la represión. Tampoco hay una división moral entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, como queda evidente en los discursos pro mano dura de Berni y Bullrich, que son la versión moderada (aunque cada vez menos) de Milei, López Murphy y Espert.
Para enfrentar estos flagelos, no podemos albergar esperanzas en ninguna reforma democrática. En esos ataques racistas convergen los discursos reaccionarios de los que piden bala para los que violan la ley y bajar la edad de imputabilidad a los 12 años, cuyo corolario son las prácticas cotidianas de la policía y demás fuerzas represivas. Es justamente la propia democracia decadente la que les da lugar a personajes como Espert y Milei, la que continuamente genera las condiciones para que difundan sus mensajes de odio, recluten seguidores y para que los otros políticos no quieran quedarse atrás y sigan virando a la derecha, para disputar el voto de los reaccionarios.
Nosotros queremos ir al encuentro de las personas más sensibles, de las que quieren reaccionar en defensa de la vida. Es fundamental organizarnos desde abajo, a través de comités independientes en los colegios, la universidad, los barrios y ámbitos de trabajo para enfrentar la represión estatal de manera más eficiente, promoviendo la solidaridad entre nuestra gente y fomentando ámbitos más seguros para poder conocernos, socializar y divertirnos juntas/os.

 

¿Te interesa debatir estas ideas?

Vení a la próxima reunión abierta
el sábado 27 de noviembre a las 16hs en la plaza de Tribunales

 

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