Frente a la represión policial: Defender la vida depende de nosotros

Los abusos policiales y la criminalización de los jóvenes no son una novedad. Este fin de año cierra lamentablemente con una muerte más (la de Lucas González) en manos de la maldita policía y un ataque brutal a un grupo de chicos que participaban de una fiesta en Escobar. Las detenciones arbitrarias, las agresiones y discriminaciones dentro de las comisarías, las balas de goma contra personas indefensas, los asesinatos, la corrupción y las coimas son la moneda corriente del accionar policial. Así lo demuestra un informe del Ministerio Público de Defensa según el cual hay 3 casos de brutalidad policial por día que, en su mayoría ocurren en los barrios porteños más pobres. Es importante decirlo bien claro: las fuerzas represivas son las principales responsables de la violencia y la criminalidad. 

A esto se le suma un giro a la derecha de la sociedad que es inquietante, como se demostró en los resultados de las últimas elecciones. El saldo que dejaron fue el recrudecimiento de la violencia policial alentada por los discursos pro mano dura de personajes como Milei, Espert y Vidal que cuentan con el apoyo de sectores de la sociedad, cada vez más disgregados y violentos. 

Como a muchos jóvenes estos nos preocupa. Nos movilizamos para exigir justicia por Lucas y nos reunimos para pensar qué nos podemos proponer en este contexto. Como dice nuestro manifiesto: queremos defender la vida y esto significa ser más conscientes de los peligros que nos rodean. Vivimos en un mundo repleto de riesgos, generados por los opresores, donde reinan la violencia y la indiferencia -que lamentablemente también arrastran a otros jóvenes a través de las pantallas. Pero también vivimos en un mundo que nos ha demostrado que cuando las personas se unen y son solidarias los ámbitos pueden empezar a cambiar como fue el caso de la llamarada revolucionaria del 2001 en este país. El desafío consiste en pensarnos capaces de cultivar una solidaridad independiente de las instituciones y duradera, no solamente como paliativo y momentánea para afrontar las situaciones difíciles. Una unión desde abajo, que nos ayude a sentirnos más protagonistas de nuestras vidas, de nuestros ámbitos y relaciones y que pueda fomentar, donde haya condiciones subjetivas, una lógica de cuidado y conocimiento para defendernos mejor, ser más solidarios, más seguros y más libres.

Camila Carbia

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